The Circle: ¿dónde está el límite en la era digital? Si queréis ver a Emma Watson mejor id a ver La Bella y la Bestia, la verdad.

En un mundo conectado, nos hemos acostumbrado a tener acceso instantáneo a la información, al conocimiento, a poder hablar en cualquier momento del día con amigos y familia, incluso aunque estén al otro lado del planeta. Internet puede ser precioso – y en ocasiones también terrorífico. Es una realidad que todos conocemos de sobra, y sobre la que parecen no existir unos límites claros.

The Circle es la adaptación cinematográfica de la novela distópica homónima del autor estadounidense Dave Eggers. Encuadrada dentro del marco de la ciencia ficción, la novela representa una importante crítica de las redes sociales y macro compañías como Google, en una historia no demasiado original pero siempre efectiva. Como una versión descafeinada y adaptada a nuestro tiempo de 1984. Cuando lo lees, sabes a lo que vas.

La versión para la gran pantalla está protagonizada por Emma Watson, Tom Hanks, John Boyega y Karen Gillan, y aunque no está siendo especialmente alabada, es capaz de despertar en los espectadores algo que, personalmente, considero que es muy interesante: las ganas de discutir sobre lo expuesto en la cinta.

Este es un diálogo real de The Circle. The more you know.

The Circle es una compañía considerada visionaria. No contentos con ser los creadores de la red social más masiva e importante – asociada a diversos servicios alternos controlados por la misma compañía, como correo electrónico o servicio bancario -, sus CEO deciden dar un paso más, hacia el mundo del streaming, bajo el lema “Saber es bueno, pero saberlo todo, es mejor”. Emma Watson interpreta a Mae, nuestra protagonista, una joven de orígenes humildes con un trabajo desagradecido que se enfrenta cada día a la desesperación que conlleva ver a su padre, enfermo de esclerosis múltiple, hundirse bajo el peso de la enfermedad por no tener dinero suficiente para un tratamiento. Cuando Annie, una amiga de toda la vida, la consigue trabajo en las asombrosas instalaciones de El Círculo (donde hay fiestas, habitaciones con todo lujo y clases de yoga con perros) Mae verá cómo todo a su alrededor cambia, como su vida por fin parece encaminada. El viaje de la joven, fascinada por la labia y los discursos del Círculo, empezará a tornarse más y más oscuro conforme su carrera empiece a ascender al convertirse Mae en la primera persona en retransmitir su día a día completo en vídeo en directo para miles de personas.

Todos hemos entrado alguna vez a un streaming, y todos – a nuestro pesar – sabemos lo que es Gran Hermano. La tendencia de las redes sociales a dar la posibilidad de que cualquier persona pueda emitir en directo para todo el mundo en cualquier sitio y lugar está a la alza: Twitter, Facebook, Instagram y otras tantas ya ofrecen esa posibilidad. ¿Si tu actor o cantante preferido, por poner un ejemplo, decidiera retransmitir su vida, sin editar, sin filtros, sin secretos, no le darías al botón de reproducir? Suena inofensivo, curioso, e interesante, hasta que nos encontramos las primeras minas del asunto: la privacidad, la necesidad moral de imponer límites ante determinadas conductas, y la realidad de los trolls.

The Circle no es una película que pasará a los anales de la historia – y de hecho superar la primera media hora sin irse del cine seguramente desbloquee un trofeo en alguna parte – y no termina de adaptar la sensación de desasosiego que produce la novela. Pero lo que si hace bien es mostrarnos algunos de los extremos a los que esta situación nos puede llevar, y ver como lo interpretan los personajes según sus diferentes puntos de vista es el auténtico logro de la película. No esperéis un final adoctrinador, o heroico, o que nos diga lo malo que es internet. O esperadlo. Yo aún no me he puesto de acuerdo con quien fui a verla al cine sobre ello. No saber si una película ha terminado bien o mal – o de forma correcta, no es algo que pase todos los días. Y eso es sin duda interesante.