Lo de Star Wars VIII: Los Últimos Jedi Rotura trascendental

La séptima entrega de la saga galáctica supuso una carta de presentación magnífica sobre las intenciones que llevaba la factoría Disney con la misma: pudimos ver retazos de una continuidad del espíritu de la trilogía original, pero también se nos dejó clara la intención de que lo pasado, pasado esta. Mejoras de personajes, actualizados a los tiempos que corren y menos arquetípicos. Ya sabemos que eso no gustó a mucha gente, también que J.J. Abrams eligiese una estructura similar a la del cuarto episodio para plasmar el inicio de esta nueva trilogía millenial. Pero, a pesar de todo eso, al grueso de la gente nos gustó y, dos años más tarde, estamos frente a su continuación.

Dirigida esta vez por Rian Johnson, Los Últimos Jedi nos deja clara una cosa y es que se produce una rotura totalmente trascendental con las películas de Lucas y el anterior universo expandido. El Despertar de la Fuerza fue más bien el prólogo, con nuevos personajes, nuevos escenarios, tres décadas (ficticias) de separación entre historias y un universo un poco más cruel que el que se vio hace unos años.

Ya lo acusamos en los estrenos de esta séptima película y del primer spin-off de la saga, Rogue One, pero este cambio de rumbo ha puesto en boga la figura más ridícula de todo el panorama fan de Star Wars: el repartecarnés. Una figura que podemos ver en esas personas que, si no te ha gustado la película lo primero que te van a decir es que: “no tienes ni puta idea del tema” o que, que suele ser lo más habitual, no le haya gustado, salga de la sala de cine echando pestes y que una vez le digas que a ti si te ha gustado su única respuesta sea: “no eres fan de Star Wars”, “esto no es Star Wars” o la mejor, “eso es que no viste en su día las originales”. Lamentablemente, he de comentar esto ya que en estos días que han pasado desde el estreno, más que hablar de la película, de su desarrollo, de las escenas, las nuevas naves y muchas cosas por aquí y por allá, que estarán mejor o peor, solo se habla de quién es más o menos fan y de a quién le han fastidiado en mayor o menor medida su infancia.

Temas sociales a parte, Los Últimos Jedi me ha parecido una muy buena película de aventuras y acción y una muy buena película de Star Wars. Johnson condesa con maestría y acierto, excepto en par de momentos, lo que hizo de la trilogía original las grandes películas que son. Buenas dosis de acción y humor, un punto de misterio, unas cuantas acciones heróicas, unos malos muy malos y unos escenarios, batallas y situaciones a la altura. Se nota, que tanto Abrams como Johnson han cogido esta nueva trilogía como niños que se maravillaron con la primera trilogía a finales de los setenta. Y es que, el desarollo de los personajes y las nuevas incorporaciones que tiene el film, dejan muy claro que esta trilogía es para todos, pero sobretodo para la nueva generación que nunca han podido ver un estreno de la saga galáctica y que solo han fantaseado a través del formato doméstico o pillando de refilón la segunda trilogía. Esta octava parte hace evolucionar de manera muy seria a todos los personajes que se nos presentaron en su antecesora. Rey se está entrenando con Luke Skywalker para convertirse en una jedi con todos los papeles, Kylo Ren es más malo que nunca – pero también se enfrenta a más dudas, Finn intenta hacerse hueco en las filas de la Resistencia y Poe sigue escalando posiciones y comandando al frente de su X-Wing. Pero esta evolución también la vemos en personajes más longevos como un introspectivo Luke y una más que veterana Leia. Los nuevos fichajes como la vicealmirante Amilyn Holdo, interpretada por Laura Dern (que ya veréis, protagoniza una de las mejores escenas de la película), o Rose Tico, interpretada por Kelly Marie Tran añaden más color al elenco de personajes protagonistas que ya teníamos.

Todo ello nos lleva a que posiblemente para 2019 en lugar de manos acabemos con muñones de la larga espera que tenemos por delante hasta el episodio IX. Así que, solo nos queda esperar. Pero en resumen, Los Últimos Jedi es una película que, a excepción de dos tramos muy concretos de la película, funciona, es espectacular y no paran de ocurrir cosas, los personajes son interesantes, se recuperan cosas de universo expandido y se presentan una multitud de temas que no nos habíamos parado a pensar que tendrían cabida en esta galaxia muy, muy lejana. Corred a las salas de cine y disfrutad de esta película, John Williams, para variar está soberbio y os guste o no, ¡NO REPARTÁIS CARNÉS! ¡QUÉ ESTÁ FEO!