Crítica de Escuadrón Suicida (Suicide Squad) Poco bueno, mucho malo

Entre los años 1985 y 1986 el universo de DC Comics cambió para siempre gracias a las Crisis en Tierras Infinitas, con las que se trató de dar una cohesión y conexión a las historias de todos los héroes y villanos de la editorial. Muchos personajes cambiaron de manera drástica, otros no tanto, y surgieron nuevas caras. Uno de los grupos de personajes que se vieron afectados por estas transformaciones fue el Escuadrón Suicida, cuya llegada a la gran pantalla coge los cimientos marcados para este grupo post-Crisis, mientras que se decanta por la formación actual nacida tras el macro evento Flashpoint (cuya serie se publica actualmente en nuestro país bajo el sello ECC).

Personajes tan populares como Harley Quinn, Poison Ivy, Killer Croc, Deadshot o Capitán Boomerang han pasado por las filas del grupo de villanos, cuya premisa no cambia entre la película y el cómic: un grupo de personas que bajo el mando del gobierno de los Estados Unidos ha de completar misiones de alto riesgo, haciendo por tanto ideal que esté conformado por lo peor de lo peor. El problema radica en que en las viñetas hay muchas formas de hacer que esto funcione, pero en la película que tenemos entre manos este argumento acaba haciendo aguas por culpa de los propios personajes.

El film lo podemos dividir en tres partes muy diferenciadas: la presentación del grupo y los personajes que lo conforman, la misión y la resolución de esta. Parece un camino fácil, llevadero y que no se debería complicar, pero nada más lejos de la realidad.

El personaje interpretado por Viola Davis presenta, tras lo acaecido en Batman Vs Superman: El Amanecer de la Justicia, el plan para formar el grupo encubierto y es ahí cuando conocemos a los pintorescos protagonistas. La presentación de los personajes ya deja claro cuales son los actores más destacados en la cinta, ya que los personajes que interpretan Will Smith y Margot Robbie (Deadshot y Harley Quinn respectivamente), se llevan casi todo el protagonismo durante estos primeros compases y el resto de la película, por lo que no se consigue conectar con el resto del Escuadrón Suicida. Los demás integrantes carecen de carisma y conforme avanza la trama solo evolucionan a propósito de que la escena funcione y sea trascendente, dejando coja la perspectiva general de la película. David Ayer, el director, se enfrentaba a la dificultad de que existe un desconocimiento de estos supervillanos por parte de la mayoría de los espectadores, y este “favoritismo” ensucia el resultado desde el inicio.

Si este es vuestro Squad Goal que Dios os pille confesados.

La cinta como tal puede llegar a hacerse algo caótica y por momentos aburrida de ver, con cambios de canciones cada dos minutos, cambios de situaciones a golpe de flashback en todo el recorrido y, por supuesto, chistes metidos con calzador que desencantan cualquier ambiente que se trate de formar. Y qué hablar del aspecto estético de todos los personajes, que si bien individualmente me encanta, muy molón cada uno en lo suyo, cuando se juntan dan un aspecto de panda soez que más que infundir respeto o miedo -leches, son supervillanos- hacen que nos muramos de vergüenza ajena al ver a una pandilla estrafalaria con pose exagerada digna de videoclip de hip-hop de los noventa.

Apariciones estelares como la del Joker en contadas escenas se quedan en eso, puras anécdotas en el largometraje que no terminan de encajar. Sobre el personaje interpretado por Jared Leto, quizá el único conocido por todos, cumple de aquella manera. Puede no gustar estéticamente y que su tendencia por lo callejero y el mundo gangster no convenza a los fans del payaso, pero podemos ver en la lejanía al demente personaje antagonista de Batman, aunque, eso sí, el doblaje en castellano y su risa (en cualquier idioma) hará que nos llevemos las manos a la cabeza. Sobre su relación con Quinn, una de las cosas que se esperaba con más expectación, se queda en una de adolescentes enamorados en pleno instituto, dejando a un lado el tormentoso idílio entre ambos personajes que ya se nos presentó hace dos décadas en la serie animada de Batman de Paul Dini y Bruce Timm.

Por todo ello y a pesar de ir al cine sin expectativas, considero al Escuadrón Suicida un tropiezo en esta nueva andadura de DC en el cine. Las escenas de acción son correctas y hasta entretenidas por momentos, pero es esa falta de cohesión de los personajes, el carisma nulo que desprenden y el hecho de que no terminan de cuajar como grupo lo que hace que en conjunto la película falle. No olvidar lo caótica en general que puede llegar a resultar la cinta, cuyo ritmo no se ha sabido llevar bien, con demasiados altibajos en la narración.

No sé si fueron los cambios de última hora, el querer tirar por una vertiente más cómica, los personajes, los actores o un poco de todo, pero Escuadrón Suicida termina siendo un producto que no termina de estar pulido en ninguno de sus aspectos. Deja al salir de la sala una sensación de desazón, de que las cosas se podían haber hecho mejor y de que quizá es un error tratarla como producto secundario, ya que la intención de DC y Warner es hacer películas río que desemboquen en un solo canal. Deberían de empezar a plantearse el cuidar su producto, sobre todo cuando pueden dar tanto juego con sus interesantes premisas.