Análisis de Resident Evil VII

Hace unos años, la cuarta entrega de Resident Evil irrumpió en la escena videojuerguista y supuso un cambio brusco en las dinámicas de la saga de terror y zombies de Capcom. Pasamos de unos títulos que buscaban agobiar y mantener tenso al jugador, dentro de una ambientación “íntima” y más o menos común, a unos juegos con una ambientación grandilocuente, en donde simplemente debíamos pegar unos cuantos “tiritos” a un puñado de muertos vivientes, con una historia “””espectacular””” de fondo. La séptima entrega vuelve a dar otro giro a las dinámicas a las que la saga se había acostumbrado.

Dejamos atrás la grandilocuencia de anteriores títulos. Nada de soldados musculados, ni rastro de grandes urbes plagadas con zombies y operaciones militares dignas de películas de Michael Bay. Esta nueva propuesta retorna al que considero el terror más real que existe: el casero. Aquel terror que se encuentran en un entorno con el que todos y todas nos sentimos identificados en mayor o menor medida. En esta nueva “aventura” nos encontramos en el corazón de Louisiana en busca de nuestra pareja, desaparecida tiempo atrás. Y acabamos en una casa de campo en medio de la nada, con una estética a caballo entre La Matanza de Texas y la primera temporada de True Detective. En este sentido, Resident Evil 7 no se molesta en esconder que se inspira tanto en los clásicos como en los éxitos de los últimos años.

A parte de las obras mencionadas, puede verse como el título bebe claramente – respecto al estilo y al cambio de dinámicas – del reciente éxito de P.T. y del remake del primer Resident Evil. Escenarios compactos, realistas, agobiantes, que nos hacen sentir pequeños. Un aura de decadencia envuelve a los objetos cotidianos que nos rodean. Una sensación de que todo esta mal, pero al mismo tiempo, nada destaca. Todo ello llevado a cabo en primera persona y con un protagonista desarmado, al menos durante los primeros compases del juego. Un ir y venir por pasillos estrechos en una casa cuyo suelo cruje con cada paso, y que nos mantendrá en tensión, con algún que otro grito de por medio, durante un par de horas largas. Pero esta atmósfera tampoco es mera casualidad. La compañía japonesa ha concebido esta entrega por y para la realidad virtual. Lo pequeños que son los escenarios, la colocación de los objetos en la casa y lo “vacío” que se siente son muestra de ello. Jugablemente, el juego es bastante fácil y complaciente. Por otra parte, lo más cercano que veremos al Resident Evil al que nos hemos acostumbrado estos últimos años serán los puzzles, el inventario con alma de tetris y el tener que revisitar muchos lugares para avanzar o encontrar diferentes secretos.

A pesar de esta primera parte TAN positiva, el juego adolece con todos los fallos y carencias comunes de los títulos de terror, así como del “lastre” que supone la realidad virtual. Mecánicas tediosas y muy repetitivas o una medición de tiempos nefasta son algunos de esos errores. Hay que reconocer que es complicado, muy, pero que muy complicado, encontrar y explotar los recursos necesarios para poner a los jugadores en una tensión y un agobio constantes. Más aún es hacerlos aguantar a lo largo de toda la historia. Pero lo que hacen en el juego es sangrante. Tras estas dos horas que he nombrado, el título se olvida completamente del terror, de la ambientación y de hacérnoslo pasar mal, convirtiéndose en un clónico que coquetea, y de que manera, con la mediocridad más absoluta, llegando a volverse una experiencia ridícula. “Lo peor” de ello es que todo esto se condensa en menos de cinco horas de juego.

Por todo, esta nueva entrega de la saga se me queda en un experimento fallido. En un buen primer intento por regresar al terror de sus inicios que deja paso a una mediocridad a la que nos está mal acostumbrando la industria. Sin contar por supuesto que Capcom no olvida sus raíces y expandirá el juego con contenido descargable, tanto de pago, como gratuito, en breve. Os recomiendo jugarlo, sí, pero sabiendo que os vais a enfrentar una experiencia irregular de duración escasa y que si estáis buscando pasar verdadero terror y agobio esa experiencia será aún más escasa. Por supuesto, si contáis con un dispositivo de realidad virtual, lanzaros a por él, aunque solo sea por que andamos cortos de títulos medianamente inspirados para dichas plataformas.